Hola, después
de una breve ausencia, hoy quiero
hablarles de una gigantesca obra del arte literario, El principito de Antoine
de Saint-Exupéry, algunos lo han clasificado como un libro de lectura infantil,
pero aunque su lectura es “obligada” (en los primeros años de estudios), y digo
“obligada”, porque así es como muchos descubren la magia y lo fascinante que es
la lectura, en mi opinión, el texto
puede comprenderse y apreciarse hasta que uno ya tiene la suficiente
madurez. Las metáforas sobre la vida, la
amistad y la niñez en cada uno de sus capítulos nos hace remontarnos a esa
época en la que quisiéramos ser niños de nuevo para ver la vida como el Principito.
Este
libro nos hace analizar la forma en la
que vemos las cosas conforme uno crece y se vuelve adulto, ¿por qué nuestra
perspectiva de las cosas cambian?, sin querer las advertimos simples y limitadas, como el
hecho de ver en un dibujo sólo un sombrero y no una serpiente tragando un
elefante, ¿recuerdan? Y es que desde
niños nos dicen que debemos interesarnos más por cuestiones como la geografía,
la historia, el cálculo y la gramática, ya
que de los dibujos o la pintura no vamos
a vivir, y es así como comienza el conflicto entre la niñez y la adultez,
abandonando nuestros sueños de niños.
Cuando
El principito comienza su viaje a los planetas va descubriendo cosas que no
puede entender, dada su condición de niño, aquellos vicios que se encuentra en
cada lugar que visita, empezando con el rey soberbio (que no tenía a quien
gobernar), representa el deseo de los hombres por el poder; el vanidoso, sentía
el deseo de ser admirado por todos; el bebedor quien paradójicamente bebía por
su vergüenza de beber; el hombre de negocios (se sentía dueño de las
estrellas); el farolero de quien el principito pensaba:
"Posiblemente
este hombre es absurdo. Sin embargo es menos absurdo que el rey, que el
vanidoso, que el hombre de negocios y que el bebedor. Al menos, su trabajo
tiene un sentido. Cuando enciende su farol, es como si hiciera nacer una
estrella más, o una flor. Cuando apaga su farol, se duermen la flor o la
estrella. Es una ocupación muy linda. Es verdaderamente útil porque es
linda."
Y en este sentido podremos
reflexionar en cuál de los personajes nos podemos identificar, ¿Somos como el
rey, el vanidoso, el bebedor o el farolero?
El
último planeta en visitar es La Tierra, y es aquí donde el libro se torna más reflexivo
y con mayor sentimiento, ya que El Principito descubre situaciones que lo hacen
sentirse muy triste, representando la pérdida del idealismo infantil:
“Me creía rico con una
flor única, y solo poseo una rosa corriente. Esto y mis tres volcanes, que me
llegan a la rodilla, uno de los cuales quizá este apagado para siempre,
realmente no me hacen un gran príncipe…”
Y tendido en la hierba lloró.
Ulterior,
aparece el personaje que represente la amistad y quien lo hace sentir más
felíz, El Zorro, quien le dice que no puede jugar con él por no estar
domesticado:
“¿Qué significa
domesticar? pregunta el principito - Es crear lazos responde el zorro. Y
estamos frente a un hábito olvidado en nuestros tiempos donde las relaciones
humanas verdaderas casi ya no existen”
Cada página, cada frase, es un aprendizaje y una reflexión
de cómo somos y actuamos cuando llegamos a la adultez. Siendo una lectura
ligera y corta, es un libro que podemos leer y releer y seguramente siempre
habrá algo nuevo por aprender.
Les invito a leer El Principito si no lo han hecho o
releerlo si hace ya tiempo que lo
hicieron, y transportarnos a ese niño que todos llevamos dentro.







