Después de
mucho tiempo de ausencia en este espacio, hoy me decidí a retomar y escribir un
poco acerca de la mujer en este maravilloso arte, la literatura. Esto debido a
que en este mes se celebró el día de la mujer (8 de marzo), así que como un
sencillísimo homenaje a todas esas grandes mujeres escritoras, me permitiré con
estas líneas recordarlas y a sus grandes obras.
Tiempo atrás,
escribir literatura era reservado únicamente para los hombres, ya que las mujeres eran educadas para cuidar, la
casa, la familia y cocinar, entre otras cosas, o como en el caso de Sor Juana
Inés de la Cruz (auténtica revolucionaria de la época que le tocó vivir), quien
no solo desafió estas creencias, si no que fue una de las primeras defensoras
del feminismo. De acuerdo a la mayoría de los filólogos, Sor Juana abogó
por la igualdad de los sexos y por el derecho de la mujer a adquirir
conocimientos. Alatorre lo reconoce: “Sor
Juana la pionera indiscutible (por lo menos en el mundo hispanohablante) del
movimiento moderno de liberación femenina”.
Hoy la recordamos con una de sus mas famosas obras Los empeños de una casa.
Inclusive aún en el siglo XIX, era difícil para las
mujeres presentarse como autoras, tal es el caso de las hermanas Charlotte, Anne
y Emily Brontë de Inglaterra, que tenían que publicar sus obras bajo seudónimos
masculinos como Currer Bell, Ellis Bell y Acton Bell, para evitar los
prejuicios de ser escritoras mujeres, recordemos Cumbres Borrascosas, de Emily
Brontë publicada en 1847, se convirtió en un clásico de la literatura inglesa o
la novela Jane Eyre de Charlotte Brontë, ambas novelas fueron llevadas al cine.
Muchos seguramente, ignoran que grandes obras y
personajes han sido creados por escritoras. Uno de los personajes más reconocidos
y míticos creados por la literatura, Frankenstein, fue creado por Mary Shelley
escritora británica, la misma autora mencionó "Me puse a pensar en una historia que hablaba con los misteriosos
temores de nuestra naturaleza y despertase terror apasionante; una para que el
lector tema al mirar a su alrededor, para cuajar la sangre y acelerar los
latidos del corazón." Quien no
recuerda todas las adaptaciones al cine de este terrorífico personaje memorable
en los cuentos de miedo.
Y hablando de escritoras no puedo dejar de mencionar a
nuestras dignas representantes mexicanas en este género. Rosario Castellanos, quien
fue una defensora de los derechos de las mujeres, labor por la que es recordada
como uno de los símbolos del feminismo latinoamericano, entre sus obras se
encuentran:Lívida Luz, Ciudad Real y Balún Canán.
Elena Poniatowska, quien no solo es escritora, además
activista y periodista mexicana cuya obra literaria ha sido distinguida con
numerosos premios, entre ellos el Premio Cervantes 2013. El reconocimiento
internacional le vino con sus libros de testimonios, “Hasta no verte, Jesús mío” (1969) y especialmente reconocida con La noche de Tlatelolco (1971), acerca de
la matanza, de estudiantes, ocurrida el 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las
Tres Culturas.
Entre otras escritoras latinoamericanas de gran renombre,
se encuentran: Isabel Allende, escritora de novelas como Eva Luna, El Cuaderno de Maya
y el Juego de Ripper; Ángeles Mastretta con sus exitosas obras Arráncame la
vida, Mal de Amores o Mujeres de ojos grandes; Laura Esquivel ¿quién no
recuerda Cómo agua para chocolate?; y Gabriela Mistral, esta última ha sido
la única mujer iberoamericana en ser galardonada por el Premio Nobel de
Literatura en 1945, entre sus obras: Recados,
contando a Chile, Nubes blancas: poesías, y La oración de la maestra y Ternura.
Actualmente existen muchas escritoras reconocidas
internacionalmente por el éxito de sus obras, como J.K. Rowling, escritora y productora de cine británica,
principalmente conocida por ser la creadora de la serie de libros Harry Potter. Suzanne Collins
creadora de la famosa trilogía Los juegos del hambre, Stephenie Meyer escritora de la saga
Crepúsculo, entre otras grandes mujeres exitosas en la literatura.
Para finalizar les dejo con este texto de Virginia Wolf
que dice “La mujer accede a la literatura
antes que a otras actividades creativas porque para escribir no es preciso un
título académico, ni unos conocimientos especializados, todos sabemos que la
única forma razonable de aprender a escribir es leer antes todo aquello que los
otros han escrito”.








